Badajoz, 1912.
Ricardo Martínez Teodoro fue un fotógrafo ambulante nacido en Badajoz que recorrió numerosos pueblos de Extremadura, como Olivenza, Talavera la Real, Zafra, Montijo y Almendralejo, capturando retratos e instantáneas con una sensibilidad especial. Se desplazaba en su Vespa, alojándose en fondas y revelando sus fotos en habitaciones improvisadas como laboratorio. Su estilo de vida, marcado por hábitos naturistas y fe no acorde con las normas del momento lo convirtió en una figura singular en la España rural de finales de los años 50, un período de cambios debido a la emigración y el desarrollismo. Ricardo Martínez Teodoro encontró en la fotografía un medio de sustento que le permitía mantener su independencia. Sin embargo, un giro del destino lo obligó a vender todo su material fotográfico y su archivo de negativos a Emilio Vidarte Camiña antes de emigrar a Barcelona. Su legado, compuesto por más de siete mil quinientos negativos, fue posteriormente recuperado por Juan Carlos Vidarte Rebollo, quien lo cedió al Ayuntamiento de Olivenza. Gracias a esta colección, el Museo Etnográfico Extremeño González Santana organizó la exposición Retrato de un Pueblo entre 2004 y 2010, mostrando escenas del trabajo y el ocio en Extremadura a través de sus imágenes.
