GERVASIO_PERFILBYN

GERVASIO SÁNCHEZ

Córdoba, 1959.

Periodista y fotoperiodista especializado en conflictos armados y crisis humanitarias. Desde 1984 documenta las consecuencias de la guerra en Latinoamérica, los Balcanes, África y Asia, con un trabajo centrado en las víctimas y en la defensa de los derechos humanos. Publica habitualmente en Heraldo de Aragón y ha colaborado con numerosos medios nacionales e internacionales.

Es autor de una extensa obra editorial, entre la que destacan El Cerco de Sarajevo (1995), la trilogía Vidas Minadas (1997, 2002 y 2007), Sierra Leona, guerra y paz (2005), Sarajevo, 1992–2008 (2009), Desaparecidos (2011) y Antología (2012).

A lo largo de su trayectoria ha recibido algunos de los principales reconocimientos del periodismo y la fotografía, entre ellos los premios Cirilo Rodríguez, Ortega y Gasset, Rey de España (en dos ocasiones), Julio Anguita Parrado, Jaime Brunet y Bartolomé Ros. En 2009 obtuvo el Premio Nacional de Fotografía, y desde 1998 es Enviado Especial de la UNESCO para la Paz.

Fotografía de perfil: Diego Sánchez©

CHARLA
MALDITA LA GUERRA

Viernes 6 de noviembre a las 19:30
Sala: Montesinos, 22 (Auditorio)
Duración: 60 minutos | Charla inaugural

La guerra, siempre la guerra, forma parte intrínseca de la naturaleza humana. Desde los tiempos inmemoriales las guerras han formado parte de nuestra cotidianidad.  El filósofo, escritor e historiador estadounidense Will Durant, que vivió casi un siglo entre 1885 y 1981, aseguraba que sólo ha habido 29 años en toda la historia de la humanidad sin guerras.

Y es posible que esos 29 años de paz fueran una mera exageración porque es difícil saber qué pasaba hace cinco siglos en zonas del mundo desconocidas para las grandes potencias europeas.

El propio Durant afirmaba que “la guerra está entre los factores constantes de la historia, y ni la civilización ni la democracia la han ido eliminando” y que “la paz es un equilibrio vacilante, y solo se puede conservar por el reconocimiento de que otro es superior a uno o por lo menos tiene igual poder”.

Si tuviera que contar los muertos que han producido las guerras en las que he estado desde que en 1982 me topé por primera vez con los desastres bélicos, estoy seguro que me marearía ante el desglose de cifras mortíferas.

Estoy pensando en los centenares de miles de muertos que se produjeron en las guerras latinoamericanos en mis años ochenta en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Perú,  los millones de muertos de Sudán, Afganistán, Ruanda, Liberia, Sierra Leona en los noventa.

El dolor mayúsculo ha circulado por Irak, Angola, las cinco guerras balcánicas de los noventa, la Colombia que no conoce la paz desde medio siglo, los estragos del derramamiento de sangre eterno en Oriente Próximo.

CHARLA PARA ESTUDIANTES
LA GUERRA NO ES UN ESPECTÁCULO

Lunes 9 de noviembre a las 11:00 h
Sala: Montesinos, 22 (Auditorio)
Duración: 60 minutos

 

John Berger dice en su libro “Otra manera de contar” que “una fotografía es un lugar de encuentro donde los intereses del fotógrafo, lo fotografiado, el espectador y los que usan la fotografía son a menudo contradictorios”. Cuando trabajo en contacto con el sufrimiento mi objetivo es conseguir que este encuentro deje de ser contradictorio o al menos permita alcanzar un equilibrio entre los diferentes intereses.

Creo que la única manera de conseguirlo es estableciendo un acuerdo tácito con los protagonistas de mis fotografías. Hay que personalizar sus dramas, sus desconsuelos, sus esperanzas.

La fotografía que retrata el drama humano, esencia de nuestro fracaso, debe evitar la esquematización, la frivolidad y el espectáculo.

Vivir entre las víctimas te da otra perspectiva porque acabas conociendo sus espacios mágicos, sus secretos mejor guardados, sus sueños inconclusos.

Sino sufres el dolor, el grito de las víctimas, su digno silencio, ¿cómo puedes transmitir el drama con decencia, cómo puedes intermediar entre el dolor y el olvido, el horror y la banalidad?

La fotografía debe evitar que “comprendamos la historia cuando ya es tarde”.

TALLER
LA DIGNIDAD ES LO QUE IMPORTA

Días 6, 7 y 8 de noviembre
Inicio: 6 de noviembre a las 16:00 h

Lugar: Edificio VS22
Duración: 15 horas | Solo inscritos

 

Un fotoperiodista debe ser riguroso en la manera de plantearse su trabajo. Debe documentar las tragedias que ocurren a su alrededor, buscar otras formas de mostrar la realidad. No es necesario caer en el sensacionalismo para relatar el drama humano.

Las víctimas tienen derecho a la dignidad y nuestro respeto. Hay que mostrarlas de la manera que nos gustaría a nosotros mismos que nos mostrasen si estuviéramos en su lugar. Y si no están de acuerdo en salir en una historia hay que respetar totalmente su decisión.

El periodismo, especialmente en el medio televisivo, está sometido a los vaivenes del comercio y lógicamente cada vez se aleja más de la obligación de informar. Hace 20 años una historia duraba tres minutos en la televisión y hoy apenas aparece como una cola de diez segundos.

John Berger dice en su libro “Otra manera de contar” que “una fotografía es un lugar de encuentro donde los intereses del fotógrafo, lo fotografiado, el espectador y los que usan la fotografía son a menudo contradictorios”.

Cuando trabajo en contacto con el sufrimiento mi objetivo es conseguir que este encuentro deje de ser contradictorio o al menos permita alcanzar un equilibrio entre los diferentes intereses. Creo que la única manera de conseguirlo es estableciendo un acuerdo tácito con los protagonistas de mis fotografías. Hay que personalizar sus dramas, sus desconsuelos, sus esperanzas. La fotografía que retrata el drama humano, esencia de nuestro fracaso, debe evitar la esquematización, la frivolidad y el espectáculo.

Vivir entre las víctimas te da otra perspectiva porque acabas conociendo sus espacios mágicos, sus secretos mejor guardados, sus sueños inconclusos. Sino sufres el dolor, el grito de las víctimas, su digno silencio, ¿cómo puedes transmitir el drama con decencia, cómo puedes intermediar entre el dolor y el olvido, el horror y la banalidad?