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FRAN DE LA CRUZ

Exposición: ‘Azagala. Esquinas de luz’

13 de enero / 19:00 horas
Avda. Santa Marina, 25 - Badajoz

Madrid, 1958.

Mi madre y mi hermano pintaban. Pocas cosas en esta vida me dieron tanta envidia como ese don de crear belleza con un lápiz. Ese acervo visual y cultural se va quedando dentro y yo encontré el modo de darle salida con la fotografía. Me apasiona.

Somos la suma de nuestras vivencias, lo que leemos, las películas que vemos, los museos visitados, la música que escuchamos, los viajes, la pareja, los amigos. Todo ello se refleja, aún sin ser conscientes de ello, en la obra que producimos, en mi caso en la fotografía.

Me inicié en el ByN fotográfico en el cuarto oscuro; un lugar mágico que te crea adicción. Aún considero mis fotos en papel baritado mis obras más personales. Solo yo controlaba la toma, el revelado, el positivado, todo el proceso creativo hasta desembocar en una imagen final. Para bien o para mal todo dependía de mí.

En el mundo digital sigo los mismos códigos que entonces, para mí una toma no es más que un boceto a desarrollar y llevar a mi mundo.

En la AFE (Agrupación Fotográfica Extremeña), donde me formé, me enseñaron que la fotografía artística trata de hacer la realidad lo más irreal posible. Eso intento siempre.

 

Exposición: Azagala. Esquinas de luz

Me gustan los lugares abandonados, decadentes, rotos, polvorientos y oscuros. Olvidados por el tiempo.

Me gustan sitios como el Castillo de Azagala, con entradas de luces puntuales. Sólo así se crean escenarios mágicos, llenos de luces y de sombras, de ese polvo acumulado que dibuja los rayos del sol.

Me gusta introducir el elemento humano en estas ruinas, desnudo o con telas claras, reflejando así mucho mejor la escasa luz natural.

Me gusta acompañar mis imágenes con textos cortos, como los que Inma Cañete ha creado para esta colección; poemas que invitan a la reflexión y a la contemplación del espacio como lugar de inspiración e introspección. Estos escritos buscan conectar al público con la atmósfera del castillo, apelando a emociones que transitan entre la destrucción y el resurgimiento, el abandono y el amparo, el miedo y la esperanza, el odio y el amor.

Esto es “Azagala. Esquinas de Luz”.